2008: Año de las… ¿Ciencias?
Universite d´ete
ouverte a tous.
(Fac des Science´s. Entrée 9 Quai St Bernard Metro: Jussieu.)
Es Mayo, 1968.
Estudiantes de las principales Universidades francesas marchan por las calles, cantando, gritando.
En las paredes de las facultades estampan graffitis.
“Cambiar la vida, Transformar la sociedad”,
“Universite Bourgeoise, NON!, Universite Populaire, OUI!”.
Los acompañan trabajadores. Hacen barricadas únicas, barricadas que abren el camino.
“Pour un enseigment au service du peuple. Non â l´Université de Classe!”,
“Delivrez les Livres”…
Ahora volvamos a Argentina, 2008.
Bajo el Gobierno de Cristina Kirchner, igual que bajo el Gobierno de De Gaulle, a los trabajadores y a sus hijos se les niega el derecho a la educación. Pero no sólo eso. Los que pueden entrar a la Universidad tampoco corren con una mejor suerte puesto que las carreras, al no existir el financiamiento necesario desde el Estado, son mantenidas por la voluntad de los trabajadores docentes y… por las empresas.
A Aliaga, Rector de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales desde el 2004, esta situación lo supera.
En sus comunicados a la población de Exactas mediante mails de carácter masivo y carteles gigantes, insiste en que su lucha es por más presupuesto. Sí, Aliaga está en lo cierto, nuestra Facultad necesita más presupuesto, claro. Y es su deber como rector garantizar la libre cursada de las materias, (y ojo que ni siquiera estamos hablando de garantizarla para el pueblo pobre y trabajador, sabemos que eso, por el carácter de la clase a la que este señor representa se encuentra completamente fuera de su alcance). Hablamos de los estudiantes inscriptos, que necesitamos insumos para los laboratorios, becas para las fotocopias (Aliaga se habrá enterado que la inflación es del 30%?), docentes que nos enseñen, y esas cosillas cotidianas necesarias para estudiar.
Las organizaciones de estudiantes, de docentes, de graduados, ven este problema. De ahí los volantes, las charlas, las marchas. Lo que no mencionan, no al menos frecuentemente, es que hay algo más, algo turbio, detrás de esto del “Año de la enseñanza de las Ciencias”, detrás de la farsa oficial de la “lucha por el presupuesto” y del flamante “Programa de enlace escuela, ciencia y sociedad” de Exactas. Los marxistas entendemos que la forma que toman las relaciones sociales en una sociedad capitalista, esto es, en una sociedad donde los medios de producción son apropiados por una minoría burguesa que explota y subyuga a una mayoría obrera, alcanzan también a la forma en la que el hombre estudia, a la forma en la que el hombre hace Ciencia. Y es que la Ciencia, bajo el sistema capitalista de producción, toma la forma de herramienta que le permite a la burguesía apropiarse de una parte cada vez mayor de la productividad de la clase obrera mediante la obtención de una creciente masa de plusvalor (esto es, de trabajo no pago) mediante la utilización de los descubrimientos científicos (técnicas de biología molecular para la creación de semillas transgénicas, estudios en computación para el perfeccionamientos del software de las empresas, estudios en Geología que permiten la ubicación de pozos petroleros, etc) puestos al servicio de la burguesía agraria, hoy protagonista de un enfrentamiento con el Gobierno por ver qué sector burgués se queda con la renta extraordinaria de la tierra (renta originada en las formas de apropiación primaria de los recursos naturales y su posterior inserción en el mercado capitalista), y la burguesía industrial, que necesita de los adelantos científicos para apropiarse de las nuevas tecnologías que permitirán competir con otros capitalistas para conseguir una franja mayor del plusvalor extraído desde los comienzos de la producción manufacturera en escala, a la clase obrera.
Lo que hay que señalar es el buen sentido del humor que mantiene la gestión de la Facultad frente a esta situación de coyuntura y frente al tema del presupuesto en general: resulta increíble que el señor Aliaga, junto con los otros decanos “progres” de la UBA, tome posición respecto al lockout patronal del campo justamente a favor del Gobierno, que no destina las retenciones al campo a fondos para la educación del pueblo, y en contra de los terratenientes de la Pampa húmeda, del Chaco, etc, los mismos capitalistas que mantienen en Exactas profundos lazos mediante convenios Universidad-empresa, como lo hace el Instituto de Ingeniería Genética y Biología Molecular con Bioceres, una empresa de productores agropecuarios cuyo presidente es nada más ni nada menos que Gustavo Grobocopatel, uno de los protagonistas y enfervorizados señores capitalistas responsables, entre otras cosas, del aumento de los precios de los alimentos a la población pobre y trabajadora.
Y entonces, nos preguntamos: nosotros, los estudiantes de la FCEN ¿no podremos hacer algo para cambiar este estado de cosas?.
A 40 años del Mayo francés, en donde los movimientos obreros, estudiantiles, artísticos y culturales abrieron el camino de la revolución y atacaron al orden capitalista en Francia, a la vez que contribuyeron a un ascenso revolucionario que se expandió por todo el mundo, creemos necesario volver a plantear las consignas que se cantaban por las calles de Paris entre el humo de los coches de la policía y los ladrillos de las barricadas que los resistían.
Hoy, como siempre, mientras siga existiendo el Capital, habrá que oponerle toda la fuerza estudiantil y obrera.
Las ideas revolucionarias deben ser rescatadas, esa es la forma de aprender de la historia y construirnos un futuro sin clases, sin explotación, sin opresión.
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